4 de febrero de 2012

¿Sabes? No me importa.


Llevo tanto tiempo pensando que habría pasado si nada de esto hubiera pasado, si todo hubiera sido distinto para mi, si el pasado no fuese así de oscuro, tal vez me conformaría solo con un pasado menos complicado, menos entramado, pero sobre todo, menos doloroso, pero después de todo,el pasado forma parte de nosotros, cada palabra del ayer se camufla bajo una gota de sangre, la misma sangre que corre cada día por nuestras venas, de cualquier manera, no se puede dejar atrás.
Lo que más me molesta de todo esto es ver como el mundo sigue siendo así de cobarde, como se ha perdido el respeto por lo realmente importante, como el egoísmo se ha ido apoderando poco a poco de demasiados corazones; Aunque, ¿Sabes? No me importa, no, para nada, me da igual que me mires con esa cara de asco, que pienses que soy un bicho raro, incluso me es indiferente que pienses que no puedo conseguirlo, es más, de cierta manera, estás cometiendo un error, aunque no lo sepas. Se nota mucho que no me conoces, que no sabes lo que soy capaz de llegar a conseguir, que llevo años sonriendo, aún no teniendo motivos en ocasiones, para ti podré ser de una manera, para otros, de otra, más o menos favorable, pero solo yo y unos pocos más, saben como realmente soy, soy aquella que le gustaría seguir siendo una niña, y que cuando lo era tenía un Chupa-Chup de cinco kilos que jamás llegó a comerse, puede que haya cambiado físicamente, que ya no tenga la misma voz, y tampoco una dentición de leche, pero hay algo que no ha cambiado, que permanece intacto dentro de mi, hablo de la valentía, de las ganas de reír hasta que salten las lágrimas, de las ganas de querer sin condición.
Pueden haber pasado muchos años, pero me sigue encantando cenar en familia, sigo viendo -Los Simpsons- cada mediodía, mi perdición continúa siendo el chocolate, tengo mis manías, puedo llegar a ser demasiado persistente, hasta el punto de cansar a los demás, aunque ciertamente no lo puedo evitar, está dentro de mi, si tengo que protestar protesto, si tengo que callar, lo hago, si algo no es justo, lo grito, lo cambio. También tengo defectos, un mal genio que echa hacia atrás, un genio que se contrarresta con una enorme paciencia, siempre y cuando esta dure, seguiré siendo la misma chica de dulces ojos color miel.
Quizás pienses que no puedo con ello, que es demasiado peso para mi, pero pongo el alma en el fuego, y con la certeza de no quemarme, que pocas personas han pasado por lo que yo, y el porcentaje disminuye de forma increíble si se valora que cada mañana sonrío al despertar.
No me gusta que se relacione mi nombre con la famosa muñeca, porque no soy ninguna muñeca “perfecta” tampoco soy una delicada princesa, prefiero relacionarlo con el concepto histórico: Los bárbaros, los que tenían los suficientes arrestos como para cruzar las fronteras, como para perseguir un objetivo, una meta. Una pequeña B colgada a mi cuello me recuerda cada día que mi nombre concuerda a la perfección con mi personalidad.
Crees que no va a volver a mi lado, que lo he perdido por completo, pero no tienes ni idea de lo que estoy luchando por él, y sé que lo voy a conseguir, lo siento dentro, aunque entiendo tu opinión siendo lo que eres, no te culpo, estás tan acostumbrada a no luchar, a que te lo den todo en bandeja de plata que no sabes la sensación que se experimenta al saber que los esfuerzos han merecido la pena, una vez más, lamento que hasta tú misma te hayas creído tus propias mentiras, que hayas estado con personas que realmente no quieres, solo por “no estar sola” Nadie te enseñó que es mejor estar sola, que mal acompañada. Por culpa de eso, ya no podrás saber si alguien te quiere de verdad, jamás podrás mirar unos ojos y percibir sentimientos, no sabrás lo que se siente al abrazar a la persona que más quieres en el mundo, en ese momento te sientes la persona más feliz y afortunada de la galaxia.
Me da exactamente igual que te hayas girado y me hayas traspasado con una mirada que solo desprendía vergüenza ajena, tanto tú como yo sabemos las decenas de veces que has empleado adjetivos no demasiado halagadores hacia mi, pero en el fondo, me da pena que la gente como tú exista, que haya una persona tan fría con el mundo, capaz de criticar a los demás aún no habiéndose mirado al espejo, aún no habiéndose percatado de que nadie está en condiciones de juzgar a nadie, porque la perfección no existe, y jamás existirá.
Después de todo, no deseo ningún tipo de mal a nadie, de hecho confieso que me gustaría que fueses igual de feliz que yo, que aprendieses a apreciar lo que tienes antes de que se te escape.
Dices que siempre hay una primera vez, que alguna vez me habré rendido, por supuesto que ha habido una primera vez, por supuesto que he sentido no podía más, una vez, ya no más, primera y última.
Porque soy de ese tipo de personas inconformistas, de las que piensan que jamás se ha luchado lo suficiente.
Y después de todo, soy como soy, y no voy a cambiar, por nadie, pase lo que pase.

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